Adam Bryczek es un agricultor de Polonia que un día decidió dar un paseo por su propiedad.
Sin sospechar que algo malo podía suceder, vio un agujero en el que pensó que se había asentado algún animal, decidido a convertirse en el vecino del agricultor.

El hombre cayó accidentalmente en el agujero, que lo transportó „en el tiempo“ hasta el año 8000 a.C.

Cuando cayó en el agujero, el agricultor se dio cuenta de que el túnel se bifurcaba en diferentes direcciones y tuvo dudas sobre si el agujero era el hogar de algún tipo de animal.
Era bastante espacioso: el pasaje medía aproximadamente 10 metros de largo, 10 metros de alto y hasta 140 metros de profundidad.

Adam se dio cuenta de que se encontraba en una cueva.
El hombre se sorprendió y lo informó al responsable de conservación del patrimonio de la comarca de Krassnicki.

El historiador dijo que la cueva en cuestión podría atribuirse a la era pleistocena.
Según las investigaciones realizadas posteriormente, resultó que la cueva kárstica se había formado con la participación de la naturaleza y que las paredes verticales eran sorprendentemente planas.

Los historiadores aseguraron que el hallazgo tenía más de 11,000 años de antigüedad.
Las paredes de la cueva indicaban que habían sido visitadas por personas que extraían piedras allí.

Había marcas en las paredes que sugerían que se habían trabajado herramientas que eran relevantes en ese momento.
A pesar de que se publicaron informes sobre la cueva para el público en general, se decidió no desclasificar la ubicación del hallazgo, ya que, según los involucrados en la historia, una atención excesiva podría perjudicar este monumento único.