Trish y Tony decidieron cambiar sus vidas y construyeron una tiny house sobre ruedas, que para ellos se convirtió no solo en un hogar, sino también en un verdadero símbolo de libertad, familia y un nuevo comienzo.
Su casa se encuentra en las Montañas Rocosas de Colorado.

A primera vista parece pequeña, pero por dentro cada espacio está pensado hasta el más mínimo detalle.

La casa mide 10 por 30 pies y cuenta con una acogedora sala de estar, una cocina, un dormitorio, un baño, dos altillos para los niños e incluso una terraza en el techo, desde donde se puede disfrutar de una hermosa vista de la naturaleza.
Antes, Trish vivía en una casa grande en las afueras de Chicago, pero con el tiempo comprendió que ella y su familia necesitaban muchas menos cosas de las que antes pensaba.

Poco a poco se fue deshaciendo de todo lo innecesario y finalmente redujo casi por completo su espacio de vida, eligiendo un estilo de vida más simple y consciente.

Para Tony, este proyecto también se convirtió en algo muy especial.

Después de una gran pérdida, necesitaba una ocupación en la que pudiera poner su energía, sus emociones y su amor.

La construcción de la pequeña casa lo ayudó a superar una etapa difícil y a sentir de nuevo que tenía una nueva vida por delante.
La pareja hizo la mayor parte del trabajo por sí misma.

Utilizaron materiales recuperados, aceptaron la ayuda de amigos y pusieron en práctica sus propias habilidades, gracias a lo cual la casa quedó cálida, personal y muy acogedora.
A pesar de su superficie modesta, tiene todo lo necesario para vivir cómodamente.

Esta casa demuestra que la felicidad no siempre depende de la cantidad de metros cuadrados.
A veces, un espacio pequeño puede ofrecer más libertad, tranquilidad y cercanía que una casa grande llena de cosas innecesarias.

Para Trish y Tony, su tiny house se convirtió en un lugar donde pueden vivir de manera más sencilla, valorar a la familia y disfrutar cada día cerca de la naturaleza.



