Después de una etapa difícil en su vida, decidió dejar atrás su antiguo estilo de vida y comenzar a vivir viajando.
Compró un pequeño remolque y, con la ayuda de su hijo, lo convirtió en un hogar en solo unas pocas semanas.

Aunque el espacio es muy pequeño, logró incluir todo lo que necesita para su vida diaria.

En su mini casa hay una pequeña cocina, espacios de almacenamiento, una cama y soluciones prácticas para vivir en la carretera.

Para ella era especialmente importante que su hogar no solo fuera funcional, sino también cálido y personal.

Viaja por Estados Unidos junto a su perro Owen y su gato Gideon.

Obtiene energía, entre otras cosas, de paneles solares instalados en el techo y de una batería.

En total, la transformación costó aproximadamente 7.000 dólares.

Para Jersey, el remolque significa mucho más que un simple lugar para dormir.

Simboliza libertad, valentía, creatividad y un nuevo comienzo.
Ya ha visitado muchos estados y quiere conocer aún más lugares.
Su pequeña casa demuestra que se puede vivir una vida hermosa y plena incluso con poco espacio.



