Vivir en un autobús no siempre empieza como un gran sueño de vida.
Para Sarah, al principio fue simplemente una forma de descubrir dónde quería estar y qué tipo de vida quería vivir.

A los 22 años compró su primer autobús, casi sin ninguna experiencia en construcción, y empezó a aprenderlo todo paso a paso.

Con el tiempo, aquel experimento temporal se convirtió en un verdadero estilo de vida, que le dio libertad, confianza en sí misma y una sensación de independencia.

Hoy, su hogar es un autobús International de 1993, de 27 pies de largo, transformado en una vivienda acogedora, práctica y hermosa sobre ruedas.

Desde fuera, llama inmediatamente la atención por su suave color rosa, sus paneles solares y sus detalles originales.

En el interior, todo está pensado hasta el más mínimo detalle: una zona de descanso, una cocina, un espacio para dormir, un lugar de trabajo, zonas de almacenamiento y sistemas que le permiten vivir de forma autónoma.

La energía solar le ayuda a alimentar la iluminación, las herramientas y los aparatos de uso diario, mientras que la distribución inteligente hace que el pequeño espacio sea cómodo para vivir.


Sarah instaló ella misma la electricidad, colocó el sistema solar y fue creando poco a poco un hogar que refleja completamente su personalidad.

Para ella, este autobús no se convirtió simplemente en un lugar donde vivir.
Se convirtió en la prueba de que, incluso sin experiencia, se puede construir una vida según las propias reglas, siempre que se tenga el valor de empezar.



