Una mujer neozelandesa llamada Jude mandó construir una pequeña casa móvil sobre un camión.
Después de pasar ocho años en autocaravanas mal aisladas, finalmente quería viajar de forma cómoda y segura, según sus propios deseos.

La casa mide aproximadamente 6,4 metros de largo y 2,4 metros de ancho.
Es completamente autosuficiente y cuenta con sus propios depósitos de agua, además de paneles solares con una potencia de 800 vatios.

Las paredes exteriores están hechas de madera de cedro tratada, mientras que las ventanas artesanales le dan al vehículo un carácter único.

Gracias a una gran ventana panorámica situada en la parte trasera, Jude puede disfrutar del paisaje incluso desde el sofá.

Las puertas francesas y la abundancia de madera hacen que el interior sea luminoso, espacioso y acogedor.

El espacio central se utiliza como sala de estar y zona de yoga durante el día, y por la noche se transforma en dormitorio.

Una cama adicional puede bajarse mediante un sistema de cuerdas.

Como Jude solía pasar frío durante sus viajes anteriores, también decidió instalar una estufa.
La cocina ofrece mucho espacio de almacenamiento, una encimera, un horno de gas y un frigorífico de tamaño normal.
El baño incluye una ducha amplia, un lavabo y un inodoro de bajo consumo de agua.
Jude vive sola en esta casa móvil desde hace más de un año.
Incluso cuando se encuentra en lugares aislados, rara vez siente miedo o soledad.
Confía en su instinto y conoce a muchas personas durante sus viajes.



