Cómo vivir en un espacio pequeño la llevó a tener grandes sueños

Van se preguntó durante mucho tiempo si realmente necesitaba una casa grande o si simplemente estaba siguiendo las expectativas de los demás.

Aunque vivía sola, al principio pensaba que comprar una vivienda espaciosa era el siguiente paso lógico en su vida.

Sin embargo, poco a poco comenzó a buscar formas alternativas de vivir.

Entre otras opciones, consideró mudarse a un autobús escolar transformado o a una caravana.

Aun así, Van quería un hogar más pequeño que una casa tradicional, pero más estable y permanente que un vehículo.

Por eso, hace cinco años cambió su vivienda convencional en Austin por una tiny house de 399 pies cuadrados, es decir, unos 37 metros cuadrados.

Su pequeña casa se encuentra en Village Farm, en Austin, Texas.

Desde allí puede contemplar una granja ecológica y, al mismo tiempo, formar parte de una comunidad acogedora.

La vivienda tiene un diseño abierto y grandes ventanas que permiten la entrada de abundante luz natural.

A pesar de su tamaño reducido, el interior se siente luminoso, acogedor y funcional.

Van utiliza el mismo espacio para trabajar, comer, descansar, ver la televisión y jugar.

Incluso cuando recibe la visita de sus amigos, hay suficiente espacio para pasar tiempo juntos cómodamente.

Los muebles y las distintas zonas de la casa fueron diseñados para que cada metro cuadrado pudiera cumplir varias funciones.

Para guardar sus libros, juegos y objetos personales, Van instaló estanterías profundas y armarios empotrados.

Cuando ese espacio de almacenamiento dejó de ser suficiente, comenzó a utilizar la zona baja situada debajo de la casa como una pequeña bodega.

También creó un rincón especial para su perro.

Allí coloca su comida y agua, y también guarda sus medicamentos.

La cocina es compacta, pero incluye todo lo que necesita para la vida diaria.

Cuenta con una cocina de tamaño normal, un horno, un refrigerador grande y un lavavajillas pequeño.

Van también instaló encimeras de cuarzo y mejoró algunos electrodomésticos.

El baño también resulta sorprendentemente espacioso para una tiny house.

Dispone de una ducha con efecto lluvia y varias soluciones prácticas de almacenamiento.

Estos espacios son especialmente importantes para Van porque, como actriz y bailarina, necesita guardar mucha ropa y diversos objetos personales.

El dormitorio se integra de manera armoniosa en el espacio abierto, pero sigue siendo un rincón cómodo para descansar.

Más adelante, Van añadió una terraza en la parte trasera de la casa para conseguir mayor privacidad y espacio adicional.

La parte más difícil de la mudanza fue desprenderse de aproximadamente el ochenta por ciento de sus pertenencias.

Al principio fue un gran desafío, pero después Van sintió que aquella experiencia había sido liberadora.

Comprendió qué objetos necesitaba realmente y cuáles solo ocupaban espacio innecesariamente.

Financió una parte del pago inicial de la casa vendiendo muchas de sus cosas.

Para cubrir la cantidad restante, obtuvo un préstamo de Village Farm.

Actualmente, Van trabaja desde su pequeña vivienda.

Dirige su propio negocio y ayuda a otras personas interesadas en formas alternativas de alojamiento, como las tiny houses.

Al mismo tiempo, continúa persiguiendo su pasión por la actuación y la danza.

El espacio flexible de su hogar también es adecuado para su trabajo, sus ensayos y sus audiciones.

Vivir en una tiny house no solo ayudó a Van a relacionarse de una manera más consciente con sus posesiones, sino que también le permitió conocer a personas con una visión similar de la vida.

La relación con sus vecinos y el fuerte sentido de comunidad se han convertido en algo especialmente valioso para ella.

Después de cinco años, Van sigue estando feliz con su decisión.

Su pequeño hogar le demostró que una vida plena y feliz no depende del tamaño de una casa.

Al elegir menos espacio y menos posesiones, consiguió mayor libertad, nuevas relaciones y más oportunidades para cumplir sus grandes sueños.

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