Tisa es enfermera y decidió conscientemente no vivir en un apartamento convencional.

Actualmente vive en una tiny house sobre ruedas diseñada a medida, con una superficie de aproximadamente 399 pies cuadrados.

Al principio, esta pequeña casa solo iba a servir como refugio para los fines de semana.

Sin embargo, pronto se enamoró del estilo de vida minimalista y decidió mudarse allí de forma permanente.

Le encanta especialmente la terraza que rodea la casa, donde suele recibir a sus amigos.

Aunque la vivienda es compacta, parece luminosa, abierta y espaciosa gracias a sus grandes ventanas.

Las ventanas están colocadas de manera que permiten la entrada de mucha luz natural sin reducir la privacidad.

En la sala de estar hay numerosos asientos e incluso una pequeña puerta hecha especialmente para su perro.

La cocina destaca por su papel pintado negro con textura de piel de caimán y su elegante encimera de cuarzo.

Una cocina de gas con cinco quemadores, un fregadero grande y prácticos cajones extraíbles facilitan la preparación de las comidas.

En toda la casa hay soluciones inteligentes de almacenamiento, ganchos útiles y estanterías hechas a medida.

El baño parece una pequeña zona de spa gracias a su ducha alta de mármol, los detalles dorados y los estantes decorativos.

La lavadora y la secadora están colocadas una encima de la otra, lo que ahorra espacio y produce muy poco ruido.

En la planta superior hay un espacio versátil que puede utilizarse como oficina, habitación de invitados o rincón acogedor para relajarse.

Un espacio oculto ofrece una agradable sorpresa y hace que la casa sea aún más especial.

Tisa también disfruta de la vida comunitaria en el pueblo de tiny houses, donde se organizan regularmente clases de yoga, actividades artísticas, mercados y otros eventos.

El alquiler mensual del terreno es de 750 dólares e incluye, entre otras cosas, la recogida de basura.

A pesar de los acabados personalizados y de alta calidad, sus gastos mensuales de vivienda son aproximadamente mil dólares más bajos que los de su antiguo apartamento.

El pueblo ofrece un ambiente tranquilo y rural, aunque el centro de Austin se encuentra a solo unos quince minutos.

La historia de Tisa demuestra que una casa más pequeña puede ofrecer más libertad, menos trabajo y una forma de vida más consciente.

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