Ruby construyó su encantadora tiny house en la granja de su familia, un lugar al que está profundamente unida desde su infancia.
Quería estar libre de deudas antes de cumplir 30 años y por eso eligió conscientemente una vida más sencilla.

Su casa es pequeña, pero está llena de calidez, personalidad y detalles personales.
Muchos muebles y objetos decorativos son de segunda mano, lo que le permitió ahorrar dinero y al mismo tiempo darle al hogar un alma especial.

Alrededor de su tiny house hay tierras de cultivo, humedales, cascadas y una naturaleza preciosa que parece un pequeño paraíso.

A Ruby le encanta volver a casa después del trabajo, porque allí se siente como si estuviera de vacaciones.

Junto a la casa hay espacios separados para la ducha, el baño y la lavandería, todos organizados de manera práctica y creativa.


Le encanta vivir cerca de la naturaleza, montar en moto, hacer surf, nadar en el lago cercano y cuidar su jardín.


Para Ruby, este lugar no es solo una casa, sino también una parte importante de la historia de su familia.

Su sueño es ser aún más independiente y crear algún día un jardín comunitario.
Su historia demuestra que la felicidad no siempre necesita una casa grande, sino libertad, tranquilidad y un lugar donde uno se sienta verdaderamente en casa.



