Más calma interior e independencia económica gracias a la vida en una tiny house

Danny vive en una casa muy pequeña de unos 160 pies cuadrados en Durango, en el estado de Colorado.

Después de haber tenido problemas con alquileres elevados y apartamentos poco prácticos, decidió adoptar una forma de vida más sencilla y económica.

Paga 725 dólares al mes por su tiny house, y todos los gastos adicionales ya están incluidos en el alquiler.

Su vivienda se encuentra en la comunidad de tiny houses Animus Vista, cerca tanto de la naturaleza como del centro de la ciudad.

A pesar del espacio reducido, la casa está organizada de manera que Danny tenga todo lo que necesita en su vida diaria.

La habitación principal puede utilizarse de diferentes maneras y funciona como comedor, sala de estar, espacio para hacer ejercicio y, en ocasiones, incluso como dormitorio.

La pequeña cocina cuenta con un fregadero doble, armarios móviles y un horno compacto de aire caliente.

Como Danny posee poca ropa, le basta con un armario pequeño y algunos cajones extraíbles.

El baño también es muy reducido, pero dispone de ducha, inodoro y lavabo.

Como casi no hay espacio de almacenamiento en el resto de la casa, Danny guarda incluso su guitarra en el baño.

La zona para dormir se encuentra en un altillo donde hay una cama grande y un rincón cómodo para leer.

Sin embargo, uno de los inconvenientes es que tiene que bajar las escaleras por la noche cuando necesita ir al baño.

Antes de mudarse a su tiny house, Danny vivió y viajó durante algún tiempo en una furgoneta.

Todavía utiliza este vehículo para realizar viajes largos.

Vivir en un espacio pequeño le ha enseñado que no es necesario poseer muchas cosas para ser feliz.

Para él, tener menos pertenencias significa menos desorden, menos estrés y una mayor capacidad de concentración.

El entorno limpio y bien organizado también le ayuda a controlar mejor su TDAH.

Como sus gastos mensuales son mucho más bajos que los de un apartamento convencional, se siente más independiente económicamente.

De este modo, dispone de más tiempo para hacer deporte, realizar excursiones por la naturaleza, visitar aguas termales y encontrarse con otras personas.

Le gustan especialmente las montañas, los ríos y las áreas naturales protegidas de los alrededores.

La convivencia con los demás habitantes de la comunidad de tiny houses también es muy importante para él.

Allí conoce a personas que comparten valores similares y que también desean vivir de una manera más sencilla y consciente.

La historia de Danny demuestra que una vivienda pequeña no significa necesariamente menos comodidad ni una peor calidad de vida.

Al contrario, un estilo de vida minimalista puede ofrecer más libertad, mayor tranquilidad interior y una mejor concentración en las cosas que realmente importan.

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