Arya Permana, de trece años, es de Indonesia y hace algunos años era considerado el niño más pesado del mundo.
Su dieta consistía principalmente en fideos instantáneos, refrescos y pollo frito, alimentos muy calóricos y especialmente perjudiciales para la salud.

Como consecuencia, a los 10 años llegó a pesar nada menos que 191,9 kilogramos (420 libras).
Debido a su grave obesidad, al niño le resultaba muy difícil moverse; incluso caminar cinco metros era un enorme desafío.
Arya tuvo que recibir educación en casa porque no podía llegar por sí mismo a la escuela.

Lo más preocupante era que su obesidad ponía en peligro su vida: su corazón, sus pulmones y sus articulaciones soportaban una enorme presión.
Los médicos tomaron una decisión drástica: realizarle una cirugía bariátrica.
Arya se convirtió así en uno de los pacientes más jóvenes en someterse a este tipo de intervención.
La operación, combinada con una dieta estricta que incluía pescado, verduras y frutas, produjo resultados sorprendentes: el niño perdió 106 kilogramos (235 libras).

Hoy pesa 85,8 kilogramos y su vida ha cambiado por completo.
Ahora Arya no solo puede caminar, sino incluso correr por las mañanas, algo que antes parecía imposible.
Ha vuelto a relacionarse con sus amigos, hace planes y sueña con su futuro.

Sin embargo, su camino hacia una vida plenamente recuperada aún no ha terminado: después de la enorme pérdida de peso, Arya quedó con grandes pliegues de piel sobrante.
Su nuevo objetivo es someterse a una cirugía para eliminar el exceso de piel y completar esta increíble transformación, que ha inspirado a miles de personas en todo el mundo.



